Las smart cities no solo mejoran la calidad de vida de sus habitantes, sino que también promueven la economía circular y minimizan el impacto ambiental. En México y el mundo, el avance hacia ciudades más inteligentes será un catalizador clave para enfrentar los desafíos de la urbanización moderna, y la industria de la construcción debe estar a la vanguardia de esta transformación.
Con tecnologías como BIM, la construcción en las smart cities es mucho más que edificar estructuras. Se trata de planificar y coordinar proyectos que consideren la eficiencia energética, la movilidad, la gestión de residuos y la durabilidad de los materiales. Estas herramientas permiten simular diferentes escenarios antes de construir, asegurando que las decisiones tomadas sean las más acertadas en términos de sostenibilidad y costos.
La infraestructura sostenible juega un papel clave en las smart cities, y la construcción debe responder al reto de desarrollar sistemas inteligentes para la gestión del agua, energía y residuos. Edificaciones más sostenibles, como las que utilizan energías renovables y materiales reciclados, contribuyen a reducir la huella de carbono. Además, la adopción de soluciones como paneles solares, sistemas de recolección de agua de lluvia o pavimentos que filtran agua, son esenciales para enfrentar los desafíos del cambio climático.
Por otro lado, los edificios y otras infraestructuras ya no pueden ser estructuras estáticas; el propósito principal del diseño es el de «comunicar» entre sí y con sus usuarios. Gracias al IoT, los sistemas de calefacción, iluminación, seguridad y otros servicios pueden conectarse a través de sensores que recolectan datos y ajustan el entorno para maximizar la eficiencia energética y la comodidad. Esta interconexión permite la creación de ecosistemas urbanos donde las operaciones son más fluidas y los recursos se distribuyen de forma más inteligente.
De igual forma, la construcción modular y prefabricada tendrá una creciente demanda de infraestructuras. Estas técnicas permiten construir en menos tiempo y con menos desperdicio de materiales. Además, los módulos prefabricados pueden adaptarse y escalarse según las necesidades cambiantes de las ciudades, haciendo que el entorno construido sea más flexible y adaptable a los futuros desafíos.
En conclusión, alcanzar el concepto de smart cities implica una fusión de innovación tecnológica con la industria de la construcción, donde los edificios, las infraestructuras y los servicios se interconectan a través de datos y sistemas inteligentes, mejorando la calidad de vida de los ciudadanos y optimizando los recursos y las empresas que lideren la adopción de nuevas tecnologías, métodos de construcción más sostenibles y soluciones interconectadas estarán en una posición única para liderar el futuro de la urbanización global.
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